lunes, 29 de enero de 2007

Lo que te hacen creer...

Cuando sos chico, siempre ves a los universitarios como gente madura, responsable, estudiosa y demás. Pensás que la facultad es un ambiente sumamente formal, donde los profesores son unos amargados y de lo más exigentes.
Es verdad que desde la infancia uno espera con mucho entusiasmo el momento de ingresar finalmente a ese edificio al que, indirectamente, tenes prohibida la entrada. Pasan los años y el momento lentamente se acerca. Ese último día antes de poner un pie adentro, te ataca una mezcla de sentimientos que van desde el entusiasmo y la ansiedad, hasta el nerviosismo y un poco de miedo.
Fianlmente, entrás al aula que te asignaron, te sentás y empieza el circo. Desfilan un par de profesores por el curso, te cruzás con algún que otro conocido, y cuando termina ese primer día, te das cuenta de que no era la gran cosa, que lo único que cambian son las caras y el lugar. Que vos sos el mismo que fuiste años atrás: 0 responsabilidad, 0 madurez ... 0 nada... no cambiaste, y no vas a cambiar por estar en la universidad.
Y de repente te das cuenta, de lo rápido que se pasa el tiempo...




Inaugurando una nueva vida.

viernes, 19 de enero de 2007

¿Alguien sabe dónde dejé mis llaves?

Hoy estaba por salir a la panadería a comprar algo para desayunar. Estaba con una especie de "angustia oral" que necesitaba ser combatida. Cuando estoy por salir, empiezo a buscar las llaves. Sí, las llaves de casa, que tienen por llavero una cinta roja bien larga que dificulta su extravío. La cinta la compré porque justamente necesitaba algo que me facilitarla encontrarlas, suelo perderlas bastante a menudo, y por consecuencia pierdo muchísimo tiempo, incluso días en busca de las llaves para poder salir.
Ahora recuerdo, una vez, pase todo un mes en casa por culpa de mi despiste. No podía encontrar las llaves por ningún lado. Cuando por fin las encontré y pude salir a la calle, me desmallé, había adelgazado 30 kilos, y no me pude mantener en pie.
Volviendo a nuestro tema. Parece ser que mi casa se convierte en una especie de triángulo de las bermudas, donde lo que se busca no se encuentra, e incluso se puede llegar a perder uno mismo durante la hazaña. Es todo un problema, a mi perro hace años que no lo veo, incluso el otro día pasó mi hermano a visitarme y creo que anda perdido por ahí.
Hoy, en un intento de vencer a este lugar misterioso, empecé a buscar la cintinta roja por todos lados, y no... todavía no las encuentro, así que tengo que recurrir a estos medios para conseguir una respuesta: ¿Alguien sabe dónde dejé mis llaves?...


Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad...